“Nuestro secreto es la verdadera cultura del vino, la que enseña el gusto por la naturaleza de la tierra y el carácter de su productor, desde la vendimia hasta la botella. Apostamos por la simplicidad del proceso a través de prácticas ecológicas y biodinámicas y dejamos que sea la propia uva Tinto Fino la que ofrezca sus virtudes intrínsecas”.

Actualmente, la plantación de Bodegas y viñedos Valderiz esta compuesta por 60 hectáreas plantadas por Tomás Esteban y 10 hectáreas de viñedo que supo conservar plantadas por su padre, compuestas por más de 35 parcelas situadas en diferentes suelos, formadas en vaso tradicional e injertadas de viejos viñedos de la familia.

Esta bodega familiar se encuentra en las inmediaciones de Roa de Duero, en una zona donde la climatología se caracteriza por una pluviometría moderada-baja (450 mm de lluvia al año) que, unida a sus veranos secos (40º C) e inviernos largos y rigurosos (-10º C), y con acusadas oscilaciones térmicas a lo largo de las estaciones.

La familia está siendo uno de los percusores de la agricultura ecológica dentro de la Ribera del Duero, la ausencia total de herbicidas, pesticidas y abonos es su seña de identidad, lo que está llevando a pensar más allá y empezar a hacer viticultura biodinámica.

Las instalaciones han sido diseñadas buscando la simplicidad en el proceso de elaboración del vino, con el fin de evitar en todo lo posible el sufrimiento de la uva antes de su transformación. Las elaboraciones son tranquilas con largas maceraciones en frío, a la uva no se la exige nada, dejamos que ella nos ofrezca sus virtudes.

La bodega Valderiz dispone de todos los elementos enológicos modernos para sacar el mejor partido a sus vinos. Los trabajos en bodega los llevan a cabo otros dos integrantes de la familia. Las grandes inversiones de la bodega recaen en el parque de barricas de primer nivel, donde se trabaja con más de 5 de los mejores toneleros franceses, y en implementar nuevas instalaciones y maquinaria adecuada para el perfecto mantenimiento de sus vinos.

Aquí cada detalle es importante, desde la limpieza de cada utensilio utilizado hasta los rigurosos controles que se realizan a la uva desde 3 semanas antes de la vendimia hasta que la botella es servida al cliente.

También el envejecimiento se realiza en una selección de los mejores toneleros franceses utilizándose el 80% de roble francés y el 20 % de roble americano. Se realiza un seguimiento del comportamiento de cada tonelero, y cada tipo de tostado en cada tipo de suelo, con el fin de buscar la máxima expresión de cada parcela.

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